miércoles, 22 de febrero de 2012

Poema...(sin título)


Las cosas se visten con majestuosos vestuarios.
Desde la perfecta elegancia de los imperios de antaño hasta las tierras secas de la ausencia, del todo blanco que desasosiega
 hasta la nada que si bien habla no expresa su infinita carencia


Tú te entrelazas con las nubes, juguetes del viento, en una danza que te asciende cada vez más alto
Las flores tienen romances con la primavera, mas el celoso invierno separa los labios que una vez supieron besarlo todo
Tus labios, ah esas almohadas en las cuales quiero dormir mis besos; tus ojos, aquellos portales que supieron dejarme entrar, me trasforman una y otra vez pero siempre estoy yo.


Tal vez la inmortalidad, entendida como la vuelta desde donde confluyen la nada y la memoria, sea posible. Me trajiste desde el letargo agónico de la soledad a un mundo nuevo y por ello te lo debo todo.

Ignacio Toer

Non Rendere!


Ante nada ni nadie te rindas en el cometido del vivo, que es la misma vida
Se feliz, regálale una sonrisa al mundo, que el sonreirá en espejo
Si no te aprecian por el todo que eres, no hagas que los otros sean

La irrevocable muerte nos es concedida desde que nacemos, el reloj corre
Que tus rodillas no besen el suelo que después ha de alojar tu cuerpo
Que tu vida conlleve la dignidad de ser, siempre siendo tu mismo
Nunca serás otro; tu eres rey y súbdito de tu reino vivencial

Hazle caso a tus ojos, ladrones de imágenes del mundo
Hazlo con juicio, ya que no para todos, la lluvia es trágica
Escucha el resonar de tu ser intangible que tu corazón traduce
Mas no depongas la razón que caracteriza al ser humano
Se humano en la plenitud de su sentido y no ofendas a la evolución

No te lamentes de la partida de dados que Dios ha jugado
Ya estás siendo desde que naces aunque no lo hayas elegido
Elige ahora que eres autónomo como la isla del océano
Forma con tus tierras y con compañía todo un continente 

No le huyas del amor
La agonía de vivir merece compañía
No le huyas al odio
Hasta los ángeles caen del cielo, desterrados

Mira el reloj para no llegar tarde mas no como rey
La hora mecánica, no es tu tiempo
Tu mismo eres los granos de arena precipitados del reloj
Confluyen en ti, los tiempos
Hoy, eres
Ayer fuiste como hoy pero algo ha cambiado
Mañana tal vez seas, pero eso es incierto
No dejes que la vida cual río impetuoso pase sin que la hayas vivido

La vida, como rosa
La belleza pura se presenta desnuda
Las espinas de toda sustancia, desgarran
De la tierra fértil al círculo sin fin
Siempre serás parte del mundo, mas no siempre serás tu, tu forma
Morirás, como todo lo que nace
Pero nacerás continuamente en recuerdos y tierra para otra flor

Se digno de ser, digno de ser recordado y ajeno del tiempo



                                                                                              Ignacio Toer

lunes, 23 de enero de 2012

Las estaciones - Poema

Una mañana de verano el insolente amanecer nos sorprendió
Osábamos estar despiertos sin reloj y danzábamos libremente

Una tarde de otoño el viento jugo con las hojas y tus cabellos
Nos interrogamos acerca del paradero de la hoja hija de la libertad
Nos subimos a una de ellas, vimos la ciudad desde los tejados
Las calles hacían de cementerio para ellas y de fértil tierra para nuestros pasos sedientos de destino

Una noche invernal de blanca estirpe un cope se pozo en tu mejilla
Nos abrigamos del frío uniendonos en un abrazo que parecía prometernos que nunca estaríamos solos alguna noche de invierno

Un día sin época ni astros nos besamos y volveremos a repetirlo
Un día así la promesa de eternidad todavía seria verdad
Todos los días me muestran que pese al frío del invierno te abrazo, mas te me escurres al mundo onírico del cual a veces vuelves
Recuerdo, revivo, vuelvo a llorar, levanto la mirada y veo que todavía hay camino para andar.